La deshidratación espesa y vuelve más viscosa la mucosidad, lo que dificulta su eliminación y hace que permanezca más tiempo en la garganta. Este problema suele ocurrir en personas que beben cantidades excesivas de café o alcohol, respiran por la boca al dormir o pasan mucho tiempo en habitaciones con aire acondicionado. Beber abundante agua, tomar infusiones calientes e inhalar vapor puede ayudar a fluidificar la mucosidad.
Fumar, vapear y la contaminación del aire son irritantes potentes para las vías respiratorias. El cuerpo produce más mucosidad como respuesta protectora, por lo que dejar de fumar y limitar la exposición a componentes tóxicos puede mejorar significativamente el bienestar a largo plazo.
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