
Por eso, ver cómo ese lugar cambió genera un efecto poderoso y nos recuerda que el tiempo pasa… incluso para los íconos digitales.
La historia de la colina de Windows XP no es solo curiosa… también es simbólica, nada permanece igual, ni siquiera lo que parece perfecto, los momentos únicos no siempre se pueden repetir.
La tecnología puede inmortalizar instantes irrepetible, hoy, la famosa colina ya no es verde ni perfecta, pero sigue siendo uno de los símbolos más poderosos de la historia digital.