A diferencia de la fatiga, que resulta de la falta de sueño y el cansancio, la fatiga que puede indicar afecciones más graves, como el cáncer, es persistente.
Algunos tipos de cáncer que provocan fatiga incluyen la leucemia y el linfoma, el cáncer de colon o de estómago (que causa hemorragias internas lentas y conducen a la anemia) o el cáncer de hígado.
Cambios en la piel

Cualquier cambio en la piel debe tomarse en serio.
Ya sean lunares, bultos o decoloración, consulte a su médico.
Entre los posibles cambios en la piel a los que hay que prestar atención se incluyen: lunares con bordes irregulares o cambios de color y tamaño (posibles signos de melanoma), llagas persistentes que no cicatrizan (pueden indicar cáncer de piel), coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) (relacionada con cáncer de hígado o páncreas), manchas oscuras o picazón excesiva (pueden indicar cáncer de órganos internos).