2. Dolores que vienen de la espalda o la pelvis
En muchos casos, el dolor que sentimos en la cadera no se origina ahí, sino en la zona lumbar o en los nervios que recorren la pelvis. Por ejemplo, una hernia discal o la irritación del nervio ciático pueden generar molestias que se irradian hacia la cadera, el glúteo o la pierna. Este tipo de dolor suele ser punzante o ardiente y puede empeorar al estar de pie mucho tiempo o al inclinarse hacia adelante.
También es común que las mujeres experimenten dolor de cadera relacionado con la pelvis o el suelo pélvico, especialmente después del embarazo o por cambios hormonales. La tensión muscular en esta área puede alterar la postura y generar presión en una de las caderas, provocando un dolor difuso que se confunde con problemas articulares.
3. Lesiones musculares y sobreesfuerzo físico
Si practicas deporte, haces trabajos que implican levantar peso o pasas muchas horas sentado, tus músculos pueden tener algo que ver. El dolor de cadera a menudo proviene de contracturas o lesiones en músculos como el psoas, los glúteos o los aductores. Cuando uno de estos músculos se tensa demasiado o se inflama, tira de la articulación de la cadera y causa dolor al moverse o al estar mucho tiempo en una misma postura.
Una de las causas más infravaloradas es el acortamiento del psoas, un músculo profundo que conecta la columna lumbar con la cadera. Pasar mucho tiempo sentado lo vuelve rígido, lo que puede generar molestias tanto en la espalda baja como en la parte frontal de la cadera. La buena noticia es que con estiramientos regulares y ejercicios de movilidad, esta causa puede mejorar notablemente.
4. Factores hormonales y metabólicos
En las mujeres, los cambios hormonales durante la menopausia pueden provocar descalcificación ósea y mayor rigidez articular, lo que incrementa la probabilidad de dolor de cadera. Además, enfermedades como la artritis reumatoide, la gota o la osteoporosis también pueden afectar esta zona. Cuando los huesos pierden densidad o las articulaciones se inflaman, la cadera suele ser una de las primeras en manifestarlo.