Además, estirarse con regularidad a lo largo del día ayuda a mantener la circulación y evita que se acumule tensión en las piernas y la espalda.
Entonces, ¿por qué no quedarse en la cama todo el día? Aunque siempre es tentador quedarse bajo las sábanas cuando se padece ciática, continuar con la actividad física regular tiene beneficios demostrados para reducir los brotes. El calor localizado y los masajes pueden hacer maravillas para liberar esos dolorosos nudos de los músculos de la espalda, que contribuyen a tensar los nervios a largo plazo.
Es esencial recordar que un poco da para mucho; tómatelo con calma y evita hacer movimientos bruscos que, en este caso, pueden provocar más daño que curación. Mantener el cuerpo activo mediante movimientos relajados hará maravillas para aliviar el dolor de ciática con el tiempo.
El camino hacia el control del dolor ciático no termina aquí. Dominar las estrategias posturales correctas es importante para abordar cualquier causa subyacente que desencadene las molestias del nervio ciático.