Qué hacer:
Si sientes este tipo de presión o ardor, llama de inmediato a emergencias. No intentes manejar ni esperar a que “se pase”.
Un diagnóstico rápido puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Falta de aire o dificultad para respirar
Otra señal común —y a menudo subestimada— es la sensación de que no entra suficiente aire, incluso estando en reposo o realizando actividades leves.
Esto ocurre porque el corazón, al fallar, no logra bombear suficiente sangre oxigenada, y el cuerpo lo interpreta como falta de aire.
Este síntoma puede aparecer días antes del infarto, especialmente durante la noche o al acostarse.
Qué hacer:
Si notas que te falta el aire sin motivo aparente, especialmente si va acompañado de cansancio o presión en el pecho, busca atención médica inmediata.
Cansancio extremo o inusual
Uno de los signos más silenciosos, especialmente en mujeres, es la fatiga repentina y sin explicación.
Si de pronto te cuesta realizar actividades simples —como subir escaleras, cocinar o caminar distancias cortas— y te sientes sin energía aunque hayas dormido bien, tu cuerpo podría estar indicando una falta de oxígeno en los músculos y órganos vitales.
Qué hacer:
El cansancio constante no debe normalizarse. Si se presenta junto con otros síntomas (mareos, falta de aire, presión en el pecho), consulta al médico cuanto antes.
Mareos, náuseas o sudor frío
Cuando el flujo sanguíneo hacia el cerebro disminuye, puedes sentirte aturdido, con náuseas o con sudoración excesiva y fría.
Mucha gente confunde esto con un simple bajón de presión o estrés, pero si ocurre de forma repentina y acompañada de malestar torácico o palidez, podría ser un aviso de infarto inminente.
Qué hacer:
Si experimentas estos síntomas de manera inesperada, siéntate, trata de mantener la calma y pide ayuda médica. No intentes continuar con tus actividades.
Dolor o entumecimiento en el brazo, la espalda o la mandíbula
Durante un ataque cardíaco, el dolor no siempre se localiza en el pecho.
Puede irradiarse hacia el brazo izquierdo (a veces derecho), la espalda alta, el cuello o incluso la mandíbula.