Tienes dificultad para levantarte de una silla sin impulso;
Subir un piso te deja más sin aliento que antes;
Tus brazos o muslos parecen menos “firmes” que antes;
Tienes tendencia a tropezar o perder el equilibrio;
Te sientes más cansada en general sin razón aparente.
Si varios de estos signos te resultan familiares, una evaluación médica puede ayudarte a hacer un balance.
Preservar los músculos: buenos hábitos diarios
La buena noticia es que se puede actuar. Incluso a los 70 años, nunca es tarde para fortalecer los músculos. Solo hace falta regularidad… y motivación.
Muévete de forma inteligente, pero muévete
No hace falta convertirse en maratonista. Los ejercicios más eficaces son simples: sentadillas, zancadas, flexiones suaves, subir escaleras o caminar a paso ligero. Lo importante es moverse cada día, aunque sea diez minutos. El yoga suave, el pilates, la bicicleta o la natación también son buenos aliados.
Alimentación “para el músculo”
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