La alimentación también juega un papel fundamental. Algunos alimentos pueden aumentar la producción de moco, como los productos lácteos, alimentos ultraprocesados o muy azucarados. Reducir su consumo puede ayudar a que la flema disminuya de manera natural. Por el contrario, incluir frutas y verduras ricas en vitamina C, como naranjas, kiwis o pimientos, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a combatir cualquier infección que esté generando exceso de mucosidad. Además, alimentos picantes como el chile o la pimienta pueden ayudar a despejar temporalmente la garganta, aunque esto depende de la tolerancia de cada persona.
Hacer gárgaras con agua tibia y sal es otra técnica que no falla. La sal ayuda a limpiar la garganta y a reducir la inflamación, mientras que el agua tibia suaviza el tejido irritado. Para hacerlo correctamente, solo necesitas una taza de agua tibia con media cucharadita de sal, hacer gárgaras durante unos 20 a 30 segundos y luego escupir. Repetir este procedimiento varias veces al día puede marcar una gran diferencia en cómo se siente tu garganta y en la cantidad de flema que logras eliminar.