Las mamás deberían ser físicamente eternas. ¡Pero, no, lamentablemente!
Eterno es el amor que nos dan a manos llenas y nos hacen sentir por ellas. Eterno es todo lo que vivimos a su lado y que se convierte en la memoria vital para seguir en el camino con esos recuerdos atesorados.
Llega el inesperado día en el que tienen que partir de este plano y con profundo dolor las tenemos que despedir para que vayan a un lugar más bonito, donde la luz ilumina el camino y se hacen llama ardiente. Un lugar en el que no existe el dolor ni el sufrimiento, donde la paz reina y el alma se renueva para encontrarse con los que se adelantaron al siguiente plano.