La prevención sigue siendo la mejor herramienta. Mantener una limpieza frecuente ayuda a reducir escondites potenciales. Aspirar detrás de los muebles, debajo de las camas, dentro de los armarios y en las esquinas donde suele acumularse polvo puede hacer una gran diferencia. También conviene evitar montones de cartón, ropa o papeles que permanecen olvidados durante largos periodos. La ventilación y la entrada de luz natural ayudan porque estos animales prefieren lugares tranquilos, oscuros y con poca actividad.
Revisar la ropa y los zapatos antes de usarlos es una medida sencilla que puede evitar muchos problemas. Hay personas que toman una camisa del ropero o un par de botas guardadas durante semanas sin mirar su interior. Ese pequeño hábito de inspeccionar antes de usar puede marcar una diferencia importante. De igual forma, sellar grietas, rendijas y espacios alrededor de puertas y ventanas reduce las oportunidades de ingreso.
LAS ARAÑAS VIOLINISTAS BUSCAN LUGARES OSCUROS Y TRANQUILOS: POR ESO ESTÁN APARECIENDO MÁS DENTRO DE LAS CASAS